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Procesos-de-autoorganización-en-la-conciencia
Teoría matemático-geométrica de su desarrollo
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Sinesio Madrona Rodenas

http://procesos-autoorganizacion-conciencia.blogspot.com

Un famoso estudio de D’ Arcy Thomson sobre "El crecimiento y la forma" propone un sinfín de fórmulas matemáticas y estructuras geométricas para el análisis de la configuración física y el desarrollo de los seres vivos tanto unicelulares como de grandes mamíferos. La sorprendente propuesta que se hace en esta teoría es que el crecimiento y la forma que toma el desarrollo del ser humano y de lo que llamamos su conciencia, puede ser también descrito de una manera matemática y geométrica.


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Fig. 1. Curva espiral que describe el desarrollo humano en esta teoría


1.- Preámbulo

En el curso de la evolución del pensamiento se ha pasado de una situación —anterior a la cultura griega— en la que el hombre concebía la unidad en todas las cosas como algo natural y esencial, a un pensamiento parcial y limitado (lineal) que, si bien nos ha permitido desarrollar la ciencia y la tecnología con todas sus ventajas, ha conducido a una visión reduccionista de la realidad . De esta situación nos han ido sacando a lo largo de la historia del pensamiento personajes como Hutton (Mc Intyre, 1959), Copérnico, Darwin, Einstein o Freud, por poner los ejemplos más paradigmáticos. Ampliando cada uno de ellos en un sentido diferente la extremadamente limitada visión de su tiempo. El pensamiento unitario pertenece a una época en la que todavía no se había producido la quiebra griega. En el momento actual son las ciencias de la complejidad las que recogen esa antorcha y esta teoría, aunque todavía en sus comienzos, pretende enmarcarse en ese ámbito. Dentro del contexto de este paradigma científico de la complejidad, la teoría de la UDO por ejemplo, (Medina, 2011) ha redescubierto la unidad de los opuestos, un saber tan antiguo como la propia humanidad expresado a lo largo de la historia en diferentes mitos y religiones. Hoy gracias al nuevo lenguaje objetivo de la ciencia podemos llegar a una mejor y más universal comprensión de esa unidad superando el enfrentamiento secular de diferentes ideologías y religiones por ser las únicas poseedoras de la verdad.

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Fig. 2. Esquema de fases homólogas (datos de edad en números enteros)


El ser humano está integrado en el Universo en el que existe y desarrolla su vida y su conciencia. Es una parte constitutiva de él y no puede, por lo tanto, concebirse, como hecho global, aislado del mismo. Este “hecho global” puede ser descrito con una estructura matemático-geométrica que da cuenta de su crecimiento y evolución, y que podría acercarnos a un tratamiento científico de lo que se considera su hecho más exclusivo: el desarrollo de la conciencia. Ya D’ Arcy Thomson a principios del siglo pasado, en un libro clásico aún hoy respetado y reeditado, hizo un estudio sobre El crecimiento y la forma en el que propone un sinfín de fórmulas matemáticas y estructuras geométricas para el análisis de la configuración física y el desarrollo de las estructuras vivas desde los seres unicelulares hasta los grandes mamíferos. Aunque pueda parecer sorprendente, no es otra la propuesta que se hace en esta teoría: el crecimiento y la forma que toma el desarrollo del ser humano y de lo que llamamos su conciencia, puede ser también descrito de una manera matemática y geométrica.

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Fig. 3. Autosimilitud: subciclos completos de la libido (datos de edad en números enteros)


2.- Introducción

Así pues, el crecimiento y evolución del ser humano y el desarrollo de su conciencia se concibe dentro de una curva espiral especificada matemáticamente: Edad = 1/60 (J2/90 + J) e inmersa en una estructura poligonal de 12 lados, un dodecágono. Gracias a esta disposición el desarrollo evolutivo humano se presenta como una serie de subciclos repetitivos (característica de autosimilitud en los sistemas complejos que permite correlacionar fácilmente escalas de “longitudes” diferentes, como se verá más adelante) que se disponen simétricamente en torno a un eje central y se integran en un ciclo mayor. Debido a ello fases semejantes en el desarrollo del ser humano se repiten formando una estructura armónica que da cuenta del hecho global humano y que abre posibilidades al estudio de su naturaleza desde una perspectiva científica al margen o por debajo de las diferentes ideologías de las distintas escuelas psicológicas.

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Fig. 4. Esquema de fases y edades que abarcan (datos de edad en números enteros)


La fórmula matemática que describe el crecimiento humano en este estudio es, como vimos, la siguiente:

Edad = 1/60 (J2/90 + J)

En ella “J” es el ángulo formado por la espiral a una determinada edad. Los valores de “J” son siempre de 30° para cada una de las fases evolutivas que configuran esta teoría, con lo que se logra la regularidad estructural buscada en este esquema. Así pues aunque las fases tienen distinto valor temporal, al poderlas describir mediante el incremento constante en longitud que es propio de una curva espiral, sus valores angulares son iguales, y por ello se logra la deseada homogeneidad, básica en esta teoría. En la fig. 1 se expone el gráfico espiral de esta estructura.



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Fig. 5. Grafo de las posibles relaciones internas en la estructura dodecanaria.


Como se ha dicho ya, la estructura geométrica inscrita en una curva completa de la espiral (que en su primera vuelta abarca hasta los 30 años) es un dodecágono. Esta disposición y la secuencia matemática en la que se inscribe, permite que fases de características, funciones y manifestaciones semejantes u homólogas aparezcan, en este esquema, con simetría central. Nada más claro para ello que la disposición triangular de fases que sustentan hechos absolutamente objetivos como son los biológicos de la gestación (fase 0), la pubertad (fase 8) y la menopausia (fase 16), que aparecen en color verde en el esquema de la fig. 2. Se considera que estas ubicaciones son el inicio de unos subciclos formados por cuatro fases. Cada uno de estos subciclos constituye una etapa en el desarrollo y crecimiento humanos. Cada una de estas etapas comienza con un proceso de autoorganización consecuencia del ‘caos’ (por ejemplo en la pubertad) que se inicia tras llegar a un ‘lugar’ de culminación en la etapa anterior. El grafo de la fig. 3 muestra los subciclos o etapas de autoorganización y la tabla de la fig. 4 describe sucintamente cada una de las fases de esta teoría.

La curva espiral (tan frecuente en el universo y en la naturaleza), la geometría dodecanaria y la aparición de los números 2 (del que se hablará su momento), 3 y 4 en la composición interna de esta estructura, nos permiten visualizar la naturaleza del ser humano y de su desarrollo como algo tan intrínsecamente unido al resto de los esquemas del universo y tan perteneciente a él que no debe quedar ninguna duda acerca de nuestra identidad con el Universo del que formamos parte.

Si consideramos al ser humano y a su conciencia como algo intrínseco a la naturaleza del Universo en el que existimos, quizá podamos entender la homología que este desarrollo establece con otros números semejantes en la naturaleza, desde la física cuántica (fuerzas gravitatoria, electromagnética, nuclear débil y nuclear fuerte; familias triádicas de partículas; cuatro elementos básicos en la formación del universo: helio, berilio, carbono y oxígeno, etc.) a la cristalografía y la bioquímica (cristalizaciones y fórmulas químicas de todos los órdenes numéricos mencionados). En esta disposición la posibilidad de relaciones internas en el crecimiento y desarrollo de la conciencia se hace compleja y casi diríamos que infinita, tal como muestra el gráfico 5.

Esta representación gráfica está de acuerdo con las nuevas teorías de la información que, desde la filosofía (Whitehead), la psicología (Keeney) o la ciencia (Laszlo), basan la descripción de la realidad no en el “punto newtoniano”, sino en la malla de interrelaciones que existe entre todos los “puntos” del universo. Es decir, en estas concepciones no existen puntos aislados sometidos a una fuerza y velocidad vectoriales, sino un complejo campo de interrelaciones en las que cada “punto” está conectado por una información que comparte con todos los otros “puntos”, siendo, al mismo tiempo, cada uno de esos otros “puntos”. En realidad, hablar de “punto” en estas concepciones carece de sentido, pues en ellas no existe lo que en términos newtonianos entendemos por “punto”. La aplicación de esta estructura introduce en el conocimiento que tenemos del ser humano una regularidad y orden estructural cuyas posibilidades de expresión y armonía serían muy de tener en cuenta en cualquier estudio posterior sobre la estructura de la naturaleza humana.

Teniendo esto en cuenta; es decir, que abogo por la posibilidad de que un estudio de física, matemática y neurofisiología ponga en evidencia esas cuatro fases que menciono, diré que, desde el punto de vista de la psicología, estas cuatro fases corresponden, en una manifestación evolutiva adaptada a este contexto, a las características que definen los cuatro estadios de la libido de Freud. A saber: libido primordial, catexis del yo, ligazón de la libido al objeto y ligazón de la libido a la representación del objeto. Los sectores que representan estas fases en la fig. 2 están señalados sucesivamente por los colores verde, rojo, marrón y azul. Cada cuatro fases forman una etapa cerrada en el desarrollo de la conducta y de la conciencia del ser humano. Desde la teoría del caos y la dinámica interactiva de Prigogine (que se aplica a cualquier campo de observación: físico, químico, biológico, ecológico e incluso social), cada una de estas etapas puede ser considerada como el resultado de un proceso de autoorganización. El cambio de una etapa hacia la siguiente viene como resultado de la agregación de un elemento nuevo (en varios casos de origen fisiológico) causante de una perturbación y el proceso resultante implica una nueva organización de un sistema complejo que, en este punto se aleja del equilibrio (por ej. crisis de la pubertad).



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Fig. 6 Polaridades en la estructura de crecimiento


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Comentarios



2013-09-25 19:14:50
Hola Sinesio!

Excelente!

Te he contestado en mi blog:

http://www.nuevapiedraroseta.blogspot.com.es/
Gracias!!!


2015-08-06 15:19:20

Hola Sinesio!

Tal vez con Gamma y usando las tesselaciones de Voronoi, asi como los Ciclos Biologicos Programados de Frechet y la dupla Socionomiaxee Jacobo Levy Moreno y las matricesxde ahi derivadas porc lo Transgeneracional de Anne Ancelin Schutzenmberger se puede lograr el modelo mas dinamico siguiendo la misma Inexcorable Regla, donde Siempre es Lo Mismo, mas Nunca es Igual.

Un Abrazo!



2015-08-07 11:13:32

Gracias por su aportación, me gusta

Resultan interesantes todas las relaciones que ha hecho con la idea de la espiral matemática del desarrollo humano y sospecho que podría ser productivo ocuparse de todas ellas. No obstante mis matemáticas son muy pobres y no llego a ecuaciones como la función gamma. El diagrama de Voronoi es muy sugerente, aunque no se me alcanza qué puede significar para este caso. Más interesantes me parecen los ciclos de Frechet y la psicogenalogía de Schutzenmberger, refuerzan la idea general de este desarrollo de la consciencia. En cuanto a lo que yo conozco de la sociometría o sociograma de Moreno por mis prácticas terapéuticas no veo, de momento, qué relevancia pueda tener en la cuestión.

No obstante como conjunto de relaciones todas ellas me parecen muy sugerentes. Me gusta también lo de su “Inexorable Regla”, estamos de acuerdo en ello. En fin ésta es sólo una primera respuesta, seguiré pensando en todo ello por si se me ocurre alguna idea o desarrollo posterior.

Añado, no obstante, algo que ya está dicho en el descargable PDF, el estudio de los ciclos de esta teoría de la consciencia fue empírico, no esperaba un resultado matemático y la fórmula la tuvo que desarrollar otra persona con los datos empíricos que le suministré. Siempre he creído que esta espiral del desarrollo humano podía tener imbricaciones más profundas y amplias en todo lo que tiene que ver con la realidad en general y con la humana en particular y su relación y su papel dentro del Universo. Nos pone a la par que cualquier otra realidad y eso es para mí enormemente positivo y prometedor de cara a una futura comprensión de la realidad humana junto al resto de la realidad.

Un abrazo

Sinesio





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