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'Reverberancia' y matemática (II)
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Alejandro Álvarez Silva

Los científicos no persiguen la verdad, es ésta la que los persigue a ellos. (Karl Schlechta)


Esta es la segunda parte del artículo de este mismo título publicado con anterioridad en REDcientífica con la propuesta de sustitución del llamado mundo matemático de R. Penrose por un flujo interconectivo entre mentes ("reverberancia").


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Las especulaciones matemáticas conformadas por nuestras mentes no "brotan" en origen de una actividad propia, sino que son "abstraídas" a partir de la naturaleza, el entorno, la materia. Y es que la materia "per se" está construida sobre la matemática, algo necesario por la propia "objetividad" de la materia (consistencia), es decir, una única "visión" para cualquier observador con capacidad para ello. Las teorías matemáticas nacieron a partir de una detenida "observación" de la naturaleza; de tales "observaciones" se construyen las "abstracciones" que en forma de teorías son posteriormente extrapoladas, refinadas en otras más precisas que, ahora sí (de afuera a adentro), son aplicadas sobre el banco de pruebas de la propia naturaleza (materia). El resultado de tal interrogación será añadido a una nueva teoría, un proceso de feedback, de prueba y error que constituye el avance científico y matemático. Es curioso y no deja de asombrarnos cómo esa abstracción matemática, elaborada a partir de la materia, al "volver" a ella, en muchas ocasiones encaja como un guante sobre la misma. Como ejemplo paradigmático habría que citar la elaboración puramente teórica de la Relatividad General por parte del genio científico de Albert Einstein, cuya comprobación experimental posterior supuso un alarde de precisión.

Podría resumirse la hipótesis que propongo con la afirmación de la existencia de sólo dos mundos en la realidad (no los tres propuesto por Penrose y otros autores): el material (*) y el mental. El mental contendría en su interior, además de otros muchos, el lógico consistente matemático-científico. (En otras palabras, de un plumazo se sustituye el mundo neoplatónico matemático de Penrose por un "flujo de interconectividad" o "reverberancia" que se expresa en la realidad por la "reverberación" en que consisten los elementos matemáticos que "habitan" en las distintas mentes).

La matemática está fuertemente enraizada en la materia. Metafísicamente, diríase que el creador del universo (suponiendo que dicho universo no se hubiese "construido" a sí mismo) es un magnífico matemático, pues el universo en sí es "pura matemática", computable (en el sentido apuntado por Penrose) o no.

Si a todo ello sumamos la participación del observador en el proceso de la medida con la decantación de una de las posibilidades existentes en el interior de la función de onda cuántica -decoherencia- (se advierte de inmediato la adscripción de este autor a esta interpretación de la cuántica, tan cercana a la del nobel Born, por varias razones, entre las que destaca la necesidad de dar explicación a la evidente existencia de dos de los principales atributos de la mente humana: voluntad y libertad), lo que puede interpretarse como una transformación de la "posibilidad" a la certeza, a la objetividad material, es decir, desde cierto punto de vista, como "una verdadera creación".



Visto lo visto, llegamos a una nueva reformulación del Principio Antrópico: "Sin unas mentes conscientes capaces de abstraer las verdades matemáticas lógicamente consistentes, intersubjetivamente objetivas, relacionadas con la operación de medida del observador -evidentemente, existentes ahora, y por consiguiente, en algún momento de la historia universal-, el propio universo-realidad no hubiese existido, de suyo, no existiría tampoco ahora".

La paradoja del huevo y la gallina: ¿Qué es antes, el huevo o la gallina? O también, ¿Qué es antes, el hombre o el universo?

Sustancialmente, no es que el universo tenga unas "leyes precisas" para que evolucionara hacia la aparición de la conciencia humana, más bien es la conciencia humana quien ha hecho y hace (construye) el universo.

Recapitulando:

- La reverberancia solo atañe a la "sensación humana" de la existencia de un mundo neoplatónico de verdades matemáticas y universales, que son sólo producto de una "reverberación" interconectiva.

- La reverberancia es posible a través de un efecto no-local parecido al fenómeno de "entrelazamiento cuántico".

- Nuestras mentes son el "repositorio" de "reverberaciones" en que consisten los elementos matemático-científicos.

(*) La realidad material estaría constituida no sólo por la materia clásica, sino también por la realidad de la función de onda cuántica.



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